undefinedRELACIONES DE PAREJA TOXICAS

 Se suceden cada día y en todo el mundo, no importa el país, ni nuestros estudios, ni la edad que tengamos, ni lo inteligentes que seamos. Casi sin saber cómo, acabamos cayendo en relaciones donde se ven vulnerados nuestros derechos como persona.

Las relaciones de pareja tóxicas son un problema para, al menos, un miembro de la pareja. ¿Quién no tiene un familiar o un amig@ que está viviendo una relación que ni le conviene ni le hace feliz y a la que todos vemos poco futuro?.

 Pensamos, ¿pero cómo puede estar con alguien así?, ¿no se dará cuenta de que le perjudica?. Lo cierto es que la otra persona no lo ve, no se da cuenta…. O al menos tarda mucho tiempo en ser consciente.   

Paradójicamente  las relaciones tóxicas son las relaciones de las que más cuesta salir y que más enganchados nos dejan.

Las denominamos TÓXICAS, porque enganchan como una droga y, como tal, cuesta dejarlas.

Evidentemente uno se involucra en una relación tóxica al comienzo, por amor. Poco tiempo después, la baja autoestima, el creerse salvador de la otra persona, asumir el papel de víctima, el deseo de estar acompañado a cualquier precio, cumplir un rol social o el miedo de avanzar por la vida sin el otro, son motivos que justifican estas  relaciones tóxicas y las mantienen en el tiempo.

 

Uno de los integrantes (y en algunos casos ambos) se ven sometidos a un gran desgaste por tratar de sostener la relación. Ambos pueden tener estas características, y sufrir permanentemente  sentimientos de culpa; la persona tóxica juega a hacer sentir a la otra, culpable de lo que sucede.

Controlando constantemente lo que hace la otra, dificulta que pueda descubrir que está inmersa en una relación asfixiante y enfermiza, donde funciona la desconfianza, el menosprecio, el sarcasmo, la burla, y la manipulación. Esta situación mina  la autoestima y la capacidad de decidir. En una relación tóxica, una o las dos personas, sufren mucho más que la dicha y el placer que pueden experimentar por estar juntos.

Salir de una relación tóxica cuesta, nadie sale de la noche a la mañana. Como siempre en la vida, es imprescindible reconocer que se está viviendo una situación como la descrita para poder salir de ella.

El tratamiento psicológico nos ayudará a identificar el problema y, como en cualquier proceso de desintoxicación, a resolverlo.

 

Las relaciones tóxicas nos atrapan en una red negativa, lo mismo que ocurre con un insecto que ha caído en una tela de araña. Aunque me estoy refiriendo a las relaciones de pareja, también existen personas tóxicas en otros ámbitos: familiares, amigos, colegas, conocidos, etc.

La relación tóxica se desarrolla entre dos personas, una dominante y otra sumisa, aunque puede que ninguno de los dos se dé cuenta de ello. Abundan las mentiras, los chantajes emocionales y sobre todo, la manipulación. Si bien ambas partes pueden sufrir, el que se lleva la peor parte es aquél que acata las órdenes. No se nos da “permiso” para pensar ni actuar como queremos…

Pongamos algunos ejemplos:

Las relaciones “a la media naranja”, es decir las que se supone que cumplen la función de completar un vacío existente. Las personas podemos sentirnos mejor con nuestra pareja, pero no siempre, y no porque tengamos carencias que el otro llena.

Las relaciones dominantes, aquellas donde una sola persona está a cargo o decide. Quiere siempre tener el control, no escucha las opiniones ajenas, no es una relación justa o democrática, es dictatorial. Esa persona es la única que crece, mientras que la otra cada vez se hunde más.

Las relaciones idealistas e irreales, en las que se persigue una perfección imposible de alcanzar, se pretende cambiar al otro hasta que encaje en nuestro ideal. Las personas somos humanamente imperfectas. La vida en pareja siempre supone algún cambio personal, pero en los límites que establezcamos como razonables.

También las relaciones del tipo pasivo-agresivas, en las que no se habla abiertamente, si no con reproches, indirectas, con palabras y actitudes irónicas u hostiles y cuando no hay atención al tratar de entablar un diálogo.

Este artículo no pretende ser una descripción exhaustiva de todo tipo de relación tóxica. También encontraremos  este tipo de relaciones cuando demos con personas que necesitan la aprobación del otro para hacer cualquier cosa, personas que justifican lo injustificable por sus experiencias pasadas (celos, autoritarismo…), personas que mienten u ocultan información de manera que generan una completa desconfianza,….

Tal vez con esta breve descripción podamos estar más alertas y determinar en qué momento una relación se ha vuelto tóxica.