Si creéis que vuestra hija  está siendo maltratada, probablemente lo está siendo, incluso desde hace más tiempo del que suponéis.

 

 

Nos sorprende que en el siglo XXI nuestras jóvenes, en esta sociedad actual que creemos tan evolucionada, sobre todo si la comparamos con otras donde las mujeres son públicamente más sometidas, se “dejen maltratar” por sus parejas.

Con frecuencia lo niegan rotundamente, aunque desde fuera se vea de forma evidente el control, la desvalorización, a veces incluso la violencia física y en definitiva, la exigencia de sumisión de la que son objeto.

 

Este artículo va dirigido a los padres y madres de chicas jóvenes, a veces jovencísimas, que asisten entre atónitos y desesperados a ese proceso violento y degradante al que está siendo sometida vuestra hija sin que, aparentemente, podáis hacer nada por evitarlo.

 

TAMBIÉN LOS PADRES DE MUJERES JÓVENES, AÚNQUE NO SEAN ADOLESCENTES, PUEDEN ENCONTRAR  ORIENTACIÓN EN ESTE ARTÍCULO.

 

 

ESTO ES IMPORTANTE: SÍ PODÉIS HACER, Y MUCHO, POR AYUDARLA

Lo que pasa es que, con vuestra mejor intención, podéis decir o hacer cosas que no ayudan, al contrario, la alejan más de vosotr@s y, en consecuencia, la exponen más a refugiarse en su maltratador. Daros cuenta, ella no lo ve así, es decir, como un maltratador.

QUE VUESTRA HIJA OS CUENTE LO QUE LE ESTÁ SUCEDIENDO es un magnífico comienzo, pero por el momento puede no ser más que eso: es una forma de pedir vuestra ayuda. De cómo reaccionéis ahora puede depender que siga contando con vosotros o que se repliegue en su silencio de nuevo.

El hecho de que ella os cuente lo que le está pasando no tiene por qué significarque  va a seguir vuestras indicaciones para romper con la relación violenta o por lo menos, pensareis vosotr@s, ponerle unos límites.

Las relaciones de maltrato por parte de la pareja generan una complicada reacción de dependencia emocional, de la que es francamente difícil salir. Y el “más difícil todavía” suele darse en estas edades tempranas, cuando todavía no se tienen claras un montón de cosas.

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COSAS QUE SE PUEDEN Y DEBEN HACER

Madre y padre, en el caso de que ella se haya confiado a los dos, debéis estar de acuerdo en la valoración que hacéis y la postura a seguir. El desacuerdo entre ambos no mostrará una referencia segura, lo cual puede generar más confusión.

 

Si no tenéis muy clara vuestra actitud al respecto, TAMBIÉN OS CONVIENE PEDIR AYUDA ESPECIALIZADA, que un profesional especializado os oriente sobre un tema tan delicado y peligroso.

 

Puede que sólo se haya sincerado con uno de vosotros, madre o padre. No lo tengáis en cuenta, puede sentirse más cómoda con uno que con otro, los sentimientos de vergüenza también pueden influir… Lo único que importa es que se abra…

 

Es fundamental que sienta que se la escucha, no se la interrumpe, se da valor a lo que cuenta, mostramos interés por lo que relata, no tenemos prisa en que acabe pronto, no nos impacientamos, reforzamos positivamente lo que nos está contando…

 

Como si fuerais profesionales, debéis garantizarle la confidencialidad de su relato, sólo así vuestra hija se sentirá confiada y tal vez  pueda superar la vergüenza que siente por contar lo que le pasa.

 

No debéis desconfiar de lo que os cuenta. Debéis demostrarle que la estáis creyendo. Plantearos: ¿Por qué habría de mentir en algo así? No quitéis importancia a los hechosque os está contando, ni minimicéis la violencia que relate.

 No cuestionéis lo que os dice por increíble que os parezca, aunque conozcáis a su pareja y os parezca imposible que él pueda haber hecho algo así. Os sorprendería saber hasta dónde llegan los límites del maltrato y la tolerancia de las víctimas.

 

Cualquier mujer que esté inmersa en una relación de maltrato puede mostrarse ambivalente, esto quiere decir que, aunque simplemente con contároslo ya os esté pidiendo ayuda, puede mostrarse reticente a recibir la ayuda que le intentéis prestar. Duda, no lo tiene claro, está confusa. No obstante, no debéis creer que es un problema de pareja en el que no se puede intervenir, muy al contrario, es una grave situación de la que se sale con ayuda y apoyos.

 

Conviene que seáis pacientes ante el relato de vuestra hija. Dadle tiempo, no la agobiéis exigiendo detalles que para ella son dolorosos y para vosotros, a veces, incomprensibles. No la juzguéis ni intentéis imponer vuestros métodos o criterios, no funcionará. Es mejor preguntarla, ver qué es lo que ella quiere hacer y mostrarle vuestro apoyo.

 

No reaccionéis “a las bravas”, “esto lo corto yo”, “ese se va a enterar”… Conseguiríais, probablemente, lo contrario de lo que os proponéis. Con mucha probabilidad, lo defenderá.

 

Es ella la que debe tomar la decisión, si no, no funcionará, se volverá atrás.

 

Mostraros cariñosos y comprensivos. Es fundamental que no la echéis la culpa de lo que está viviendo con frases como “ya te lo dije…”, “esto te pasa por no ponerte en tu sitio…” u otras por el estilo.

 

Debéis transmitirle y demostrarle que estáis a su lado, para darle toda la ayuda y el cariño que necesite. Y que vais a estar con ella, acompañándola en todo el proceso para superar la violencia que vive. Que queréis y podéis ayudarla.

 

Como muchas veces el control de vuestra hija lo conseguirán, en gran medida con el móvil, facebook, o cualquier otra aplicación de las nuevas tecnologías, es muy probable que estéis tentados a controlarle o, incluso, cortarle de raíz todos los instrumentos tecnológicos que utiliza. Hoy en día, los adultos no podemos entender hasta que punto “necesitan” nuestros jóvenes de estas formas de comunicación, han crecido con ellas y despojarles de las mismas puede ser vivido más como un castigo y una condena al aislamiento social, que una ayuda. Otra vez más, llegar a un consenso con ella, tal vez cambiar el número de móvil…

 

La tentación de “rescatar a vuestra hija”  es la más normal que madres y padres pueden manifestar, no obstante es imprescindible tener paciencia y adaptaros al ritmo, casi siempre lento, de su toma de conciencia y decisiones.

 

PARA COMPRENDER CÓMO SE SIENTE Y PORQUÉ REACCIONA CÓMO LO HACE, ES IMPORTANTE SABER QUE:

 

El maltratador persigue y consigue el aislamiento de su víctima, la ha convencido de que nadie la creerá. Además, a ella le parece una traición “hablar mal de él”.

 
No quiere creer que lo que está viviendo es violencia; es menos dañino pensar que es un conflicto con su pareja, que él tiene “mucho genio”, que es normal que sea tan celoso, que lo hace porque la quiere mucho.
 

En un momento la trata mal pero luego la trata muy bien, la insulta pero le dice que no puede vivir sin ella... esto genera confusión y desorientación.
 

También quiere creer repetidamente que él va a cambiar (le ha pedido perdón y se lo ha prometido), por lo que no va a necesitarayuda. Creé que seguro que él cambiará.

 
Le resulta muy difícil asumir que su pareja esté haciéndole daño. Está acostumbrada a ceder para evitar conflictos, piensa que “controla la situación” y que no necesita ayuda. Además, es adolescente, Tiene ideas de invulnerabilidad, propias de la adolescencia y cree que puede resolver ella misma la situación.
 

Piensa que la agresión que ha padecido (física, verbal o psicológica) ha sido un hecho aislado, que no va a volver a suceder. No obstante la agresión le provoca vergüenza y miedo. E incluso, sentimiento de culpabilidad, por pensar que ella ha provocado la violencia.
 

 

¿CÓMO SE COMPORTA LA PAREJA DE VUESTRA HIJA?

 

Conviene que conozcáis  qué tipo de comportamientos utilizan para imponer el control y el dominio los compañeros de vuestras hijas. Vayan algunos ejemplos.

 

Se muestra celoso. Las chicas entienden que eso es “amor”. Pero los celos interfieren en el desarrollo normal de la comunicación y la libertad en la pareja. A menudo se convierten en un infierno.

 
Parece que se preocupa por ella, que quiere protegerla… Quiere saber en todo momento dónde y con quien está. Pero esto no es otra cosa que control.
 

Critica a sus amistades y familiares. No olvidemos que él persigue el aislamiento de su víctima, eso la hará más vulnerable y fácilmente manipulable.

 
No la acepta tal y como es. Quiere cambiarle la forma de ser, de vestir, de comportarse, etc.

 
Quiere estar con ella a todas horas, le pide que deje otras actividades para estar con él, estudios, relaciones… es absorbente.
 

Puede ser presionada sexualmente. Hay que hacer lo que él dice, si no “es que no me quieres” o “me tendré que ir con otra…” o “es que te gusta otro”.

 
Resta importancia a los sentimientos de ella, por ejemplo si ella le dice que la hace sentir mal que le griten, él responde diciendo que es una exagerada.

 

 
No la valora, prefiere desvalorizarla, así la puede convencer de que no podrá tener otra pareja que la quiera. Si ella se queja, la dirá que no es para tanto.

 
Hace bromas ofensivas, escondiendo una agresión sutil tras ellas, luego si ella se ofende le dice que es muy sensible.

 
Invade su privacidad, móvil, redes sociales…

 
El se permite cosas que a ella le prohíbe como salir con sus amig@s, acudir al viaje del instituto o viajar con su familia.

 
Presiona y/o amenaza para conseguir lo que quiere, no entiende explicaciones, ni acepta un NO por respuesta.

 
Tiene cambios bruscos de humor. Se enfada violentamente de forma inesperada y desproporcionada por un motivo sin importancia. A ella le suele dar miedo e intenta no contrariarlo para evitar las consecuencias.

 
Siempre la culpa de todo lo malo que pasa, también de sus enfados. El nunca se equivoca.

 
Amenaza con terminar la relación cuando no hace lo que  quiere. , haciéndose la víctima si ella no accede a sus peticiones: “si me quisieras lo harías por mi”.
 

 

 

IMPORTANTE: LA NECESIDAD DE CONSULTAR A UN PROFESIONAL ESPECIALIZADO (evaarroyo.com)

 

Que no os intenten convencer de que no se puede hacer nada si ella no se reconoce como una víctima de maltrato. La experiencia demuestra lo contrario, incluso acudiendo presionadas, la ayuda psicológica obtiene importantes avances respecto a la no intervención. Así que intentar convencerlas.

No conviene  nombrar la palabra maltrato al principio, ya que puede parecerle una exageración, algo con lo que no se siente identificada.

 

Es imprescindible explicarle que en ocasiones  las parejas pueden tener problemas y que hay profesionales que pueden  ayudar a mejorar dichas relaciones.

 

El novio o exnovio no la va a dejar marchar fácilmente, por lo que cuanto antes reciba ayuda psicológica mejor.

 

La atención psicológica tanto a ella como a vosotras/os es indispensable, por lo que acudir a los servicios especializados os ayudará a reparar el daño sufrido, y a prevenir las recaídas, así como a planificar una estrategia para abandonar la relación, y un plan de seguridad para evitar el aumento de la violencia por parte de chico.

 

Lo que va a ayudar es CONFIAR en que con ayuda y apoyo profesional vuestra hija va a reconocer, asumir, enfrentar y salir de esa problemática, pero que esto será un proceso más o menos lento, dependiendo de las características personales de cada uno.

 

Transmitidle la convicción de que salir de una relación dañina es posible, aunque a ella le parezca muy difícil o imposible (él se ha encargado de convencerla de lo inevitable y lo inmutable de la situación).

 

 

 

ES CONVENIENTE QUE VUESTRA HIJA SEPA QUE:

 

El objetivo de los padres es que vuestra hija recupere su vida, lo más autónoma e independiente posible.
Las actuaciones de control, protección y cuidado, son de carácter transitorio, motivadas por la especial situación que generó la violencia, y sólo hasta que ella se encuentre recuperada.
Volverá a retomar su vida sin necesidad de perder su libertad, aunque por supuesto sabiendo que siempre puede contar con vuestro apoyo.
 

 

ESPERO QUE OS HAYA SERVIDO PARA HACEROS UNA IDEA Y AYUDAR MEJOR A VUESTRAS HIJAS